Los tiempos del verbo. Según un director de cine italiano, lo mejor de la vida es que tenga presente, pasado y futuro. ¿Y cuándo se mira a cierto pasado que, en aquel entonces, fue un presente, digamos, convulso? Uno -muy personalmente- mira a noviembre de 1980, o a julio de 1990 ó a agosto de 1998... y ve épocas cruciales ¿difíciles?
Todo tiempo puede ser crucial sin que se sepa en el memonto (perdón, momento). Pero, ahora mismo, último trimestre de 2006, sé que se trata de un tiempo fundamental en el transcurso de las largas vidas de que disponemos y en las que, durante años, no se encuentra nada excepcional (también para lo bueno).
Cuando mire para atrás hacia este tiempo dentro-de-cuando-sea, lo que sí me gustaría es mirar acompañado, poder contárselo al rostro amigo que observe mis palabras y cuya historia también yo siga escuchando con atención.
Volveré la vista / y una pantalla de aventuras / cubrirá estos días. Después de unos meses, años, horas, /¿se habrá secado / el mar? Sólo con tus ojos /podré descubrir si este blanco de las olas / sigue ardiendo.
Qué ganas de estrenar un nuevo año. ¿Y vosotros?.
