Después de aprobarlo todo, no he tenido tanta alegría como pensaba. Este fenómeno me sucede todos los años. Más que alegría, es una gran felicidad que me invade dulcemente.
S.D.
Es una cita muy sensualista que al Sensualista le ha gustado de toda la vida. No decimos de quién es; lo dejamos en las iniciales porque lo que vale es la idea independientemente de a quién se le ocurrió.
También es época de exámenes y de ellos hablamos procurando cumplir con la prohibición (sic) de hablar de trabajo en esta especie de blog. Se trata de 4º de Francés de la Escuela Oficial de Idiomas. La profesora ha dado unas clases llenas de seriedad, gracia, cultura y dardos inteligentes. La lectora ha inundado de juventud, carillas, perspicacia y diversidad una hora a la semana. Los compañeros han demostrado madurez, compañerismo, simpatía y voluntad. El examinando ha estudiado como hacía mucho tiempo y ha obtenido su satisfactorio Apto.
Después viene la frase: una sensación de feliz alivio. No es explotar dando saltos de alegría -recordemos que ese sensualista se siente ajeno a las grandes demostraciones sea de júbilo sea de congoja. Es una paz -con subida de ego incluida- que anula la mala noticia del día, que ya queremos olvidar cuál era.
Así d
e pronto, uno recuerda como importante el examen de ingreso en la Escuela de Traductores e Intérepretes (ex EUTI; ahora FATI, je je) porque no se sabía cómo iba a ser esa cosa llamada examen de inglés y de italiano. ¿Cómo no acordarse de las oposiciones por las que ha pasado medio sur de España? Ahí también cuenta la suerte y la oportunidad.Quizá el examen más meritorio fue la prueba del temido Proficiency,
coincidiendo con treinta personas preparadas todas ellas en la Academia Británica para tal evento excepción hecha del sensualista, que se pasó más de dos meses viendo en su VHS una y otra vez los mismos noticiarios en inglés presentados por Peter Jennings (¿recuerdan?) -porque hace más de diez años las mas
as no disponían de interné, ni de deuvedés ni de televisión vía satélite. Más de dos meses evitando toda lectura, audición y visión en otro idioma que no fuera el de Shakespeare. Después, la gran satisfacción: una brillante A. No podía ser verdad, pero lo era, tras superar una comprensión escrita que ya conocerán ustedes a su debido tiempo.Sn embargo, difícilmente encontraremos canciones que traten de e
xámenes y mucho menos de oposiciones. Como dijeron que los PetShopBoys que el título del (magnífico) disco que le hicieron a Liza Minelli tenía ver con los resultados de una prueba, les dejo una canción de tal maravilla, pero...Pero no: aún después de pensar un rato, no damos con una canción que trate de exámenes. Al final va a ser verdad que La música pop refleja la realidad tal y como NO es (Tampoco les diré quién pronunció tal perla). Ahora viene lo peor: que tampoco nos acordamos de películas centradas en el insondable mundo de las pruebas de evaluación.
Ya dedicamos aquí un texto a las oposiciones. Hoy, a los exámenes en general. A partir de este momento, les toca a ustedes: cuenten, si tienen a bien, sus experiencias en oposiciones, sus recuerdos de esos exámenes de BUP (perdón, de Bachillerato), aquellos tiernos controles de la EGB (o Primaria), las fatales suficiencias o recuperaciones de septiembre en las que todo se juega en unas pocas horas de un solo día, o incluso las partes teóricas y prácticas necesarias para adquirir su carnet de conducir.
O expláyense con relatos de sus aventuras o desventuras en las que las chuletas tienen un papel protagonista. ¿Que no? ¿Que nunca jamás utilizaron chuletas? Ah, ¿que nunca pasaron nervios antes, durante y después de un examen? Ya veo: que algunos de ustedes opinan que los exámenes no sirven para nada.
Desde luego, para componer canciones o rodar películas, no tienen gran utilidad. Hasta que alguno se acuerde de una letra o de una peli que trate del tema. De uno de los 9 temas que entran, claro.
No tiene absolutamente nada que ver, pero es casi obligatorio
disfrutar esta obra de acción, amor y absurdo.
De lo mejor del año. Viva Chile.
.
