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miércoles, 16 de junio de 2010

Exámenes, controles y pruebas . . . . . . . . . . . / Tests, Exams and Examinations

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Después de aprobarlo todo, no he tenido tanta alegría como pensaba. Este fenómeno me sucede todos los años. Más que alegría, es una gran felicidad que me invade dulcemente.
S.D.

Es una cita muy sensualista que al Sensualista le ha gustado de toda la vida. No decimos de quién es; lo dejamos en las iniciales porque lo que vale es la idea independientemente de a quién se le ocurrió.

También es época de exámenes y de ellos hablamos procurando cumplir con la prohibición (sic) de hablar de trabajo en esta especie de blog. Se trata de 4º de Francés de la Escuela Oficial de Idiomas. La profesora ha dado unas clases llenas de seriedad, gracia, cultura y dardos inteligentes. La lectora ha inundado de juventud, carillas, perspicacia y diversidad una hora a la semana. Los compañeros han demostrado madurez, compañerismo, simpatía y voluntad. El examinando ha estudiado como hacía mucho tiempo y ha obtenido su satisfactorio Apto.

Después viene la frase: una sensación de feliz alivio. No es explotar dando saltos de alegría -recordemos que ese sensualista se siente ajeno a las grandes demostraciones sea de júbilo sea de congoja. Es una paz -con subida de ego incluida- que anula la mala noticia del día, que ya queremos olvidar cuál era.

Así de pronto, uno recuerda como importante el examen de ingreso en la Escuela de Traductores e Intérepretes (ex EUTI; ahora FATI, je je) porque no se sabía cómo iba a ser esa cosa llamada examen de inglés y de italiano. ¿Cómo no acordarse de las oposiciones por las que ha pasado medio sur de España? Ahí también cuenta la suerte y la oportunidad.

Quizá el examen más meritorio fue la prueba del temido Proficiency,
coincidiendo con treinta personas preparadas todas ellas en la Academia Británica para tal evento excepción hecha del sensualista, que se pasó más de dos meses viendo en su VHS una y otra vez los mismos noticiarios en inglés presentados por Peter Jennings (¿recuerdan?) -porque hace más de diez años las masas no disponían de interné, ni de deuvedés ni de televisión vía satélite. Más de dos meses evitando toda lectura, audición y visión en otro idioma que no fuera el de Shakespeare. Después, la gran satisfacción: una brillante A. No podía ser verdad, pero lo era, tras superar una comprensión escrita que ya conocerán ustedes a su debido tiempo.

Sn embargo, difícilmente encontraremos canciones que traten de exámenes y mucho menos de oposiciones. Como dijeron que los PetShopBoys que el título del (magnífico) disco que le hicieron a Liza Minelli tenía ver con los resultados de una prueba, les dejo una canción de tal maravilla, pero...




Pero no: aún después de pensar un rato, no damos con una canción que trate de exámenes. Al final va a ser verdad que La música pop refleja la realidad tal y como NO es (Tampoco les diré quién pronunció tal perla). Ahora viene lo peor: que tampoco nos acordamos de películas centradas en el insondable mundo de las pruebas de evaluación.

Ya dedicamos aquí un texto a las oposiciones. Hoy, a los exámenes en general. A partir de este momento, les toca a ustedes: cuenten, si tienen a bien, sus experiencias en oposiciones, sus recuerdos de esos exámenes de BUP (perdón, de Bachillerato), aquellos tiernos controles de la EGB (o Primaria), las fatales suficiencias o recuperaciones de septiembre en las que todo se juega en unas pocas horas de un solo día, o incluso las partes teóricas y prácticas necesarias para adquirir su carnet de conducir.

O expláyense con relatos de sus aventuras o desventuras en las que las chuletas tienen un papel protagonista. ¿Que no? ¿Que nunca jamás utilizaron chuletas? Ah, ¿que nunca pasaron nervios antes, durante y después de un examen? Ya veo: que algunos de ustedes opinan que los exámenes no sirven para nada.

Desde luego, para componer canciones o rodar películas, no tienen gran utilidad. Hasta que alguno se acuerde de una letra o de una peli que trate del tema. De uno de los 9 temas que entran, claro.


No tiene absolutamente nada que ver, pero es casi obligatorio
disfrutar esta obra de acción, amor y absurdo.
De lo mejor del año. Viva Chile.

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martes, 8 de julio de 2008

Las oposiciones y la playa (I) / State exams and swimming in the sea (I)

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Pues, en principio, no tienen nada que ver ...salvo que se coaligaron el 4 de julio (sic) de 2008.

En la comunidad autónoma que me ha tocado, nada menos que un tercio de la población activa forma parte del empleo público, es decir, que, en su inmensa mayoría, accedió a su puesto de trabajo mediante oposiciones. La iniciativa privada... ¿Qué es eso?

Como formo parte de ese tercio, contaré que, en su día, estuve estudiando un total de 6 meses, de los cuales 3 fueron de alta intensidad. Después de los sucesivos exámenes de entonces (prueba escrita, prueba escrita leída, ejercicio escrito de inglés con traducción y Use of English, encerrona y exposición oral), tuve la fortuna de sacar la correspondiente plaza de PES.



Hasta las oposiciones cambian con los tiempos. Este año he estado viendo exposiciones orales de aspirantes al cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria; he vivido los nervios, la amabilidad de los miembros de los tribunales, la paciencia de todos, las horas intempestivas y el calor que se asocia a este tipo de exámenes. Y he estado a punto de fundar, una vez más, la Asociación de Novios, Amigos y Familiares de Opositores (ANAFO), que se reúne involuntariamente en multitud de ocasiones y que tiene mucho que reivindicar.

Reivindicamos salas de espera y ambiente propicio... Uno de los peores males son los comentarios desanlentadores de los enterados que, antes de entrar a realizar su prueba, cuentan a todos los que esperan cómo se prepararon en otras convocatorias, el calor insoportable que hace, la cantidad de puntos que llevan ya y otras lindezas.

He estado viviendo con una compañera estas situaciones y fantaseando con hacer de preparador. La prueba final tuvo lugar a las ocho de la mañana de una calurosa mañana ...un 4 de julio...

Hasta llegar allí, meses y hasta años de estudio y nervios que van creciendo. Recuerdo de jovencito la historia de un hermano de un amigo que estuvo, a sus veintipocos años, enclaustrado cuatro años con el objetivo de "sacar notarías". Recuerdo a mi hermano sin ver la luz del día nada más que un día a la semana. Recuerdo a mi padre ejerciendo de preparador de opositores durante incontables tardes. Recuerdo los esfuerzos de todos.

La meta debe ser que el Estado fiche a profesionales expertos, capaces de aguantar situaciones extremas como son las de perderse gustos y placeres con la idea de dar lo mejor de cada uno. Lo malo: apoltronarse en un trabajo vitalicio, pero el caso es que, en general, el personal funcionario desempeña su función con capacidad. ¿O no?

¡Ufff! A ver cómo le explica uno a un inglés términos como "opositar" y eso de que profesores, conserjes, bibliotecarios, oficinistas, policías, médicos, psicólogos, empleados municipales y casi todos los oficios pueden durarle al profesional toda su vida.

Mientras tanto, confiesen sus pecadillos: ¿Han opositado alguna vez? ¿Les han dado ganas de integrarse en la ANAFO? ¿Creen justo el sistema de oposiciones para que el Estado disponga de trabajadores cualificados? ¿Les tienen manía o amor a los interinos? ¿Son vagos los funcionarios? ¿Les gustaría pasarse al otro lado, o sea, formar parte de un tribunal y practicar un casting con los aspirantes? ¿Lo han hecho alguna vez...?

¿Qué tiene que ver todo esto con la playa? Lo verán ustedes en el correspondiente Continuará.