[Se ruega pulsen sobre la tecla que tiene forma de triángulo cada vez que la vean]
Patricia llevaba un año viviendo con su novio. Quienes conocían a los dos pudieron seguir una evolucíón en sus rostros que dibujaba una convivencia alegramente asumida con la emoción de la mudanza en los dos primeros meses y que, finalmente, pasó a ser la expresión de una pareja joven normal y corriente a medida que todos los muebles encontraron su sitio.
Al cabo de un año de convivencia, un hombre que Patricia tenía por muy apuesto, muy educado, muy atento y muy agradablemente lisonjero para con ella invadió los intereses afectivos de la chica. Y, en un arranque de audacia, Patricia planteó sus dudas amorosas a su pareja... Y su marinovio aceptó la nueva situación. Patricia se mudó a otro piso ella sola (lo que, en realidad, dice siempre haber querido) y empezó a recibir, más que emocionada, las visitas de Fernando, aquel hombre tan interesante.
Al medio año más o menos, las visitas de Fernando empezaron a hacerse menos habituales, lo que provocó en Patricia todavia más interés por él tanto afectivo como sensual . Patricia confesó a una amiga que ese era su Gran Amor, que podía pasarse toda la vida mirándole, pero que el tal Fernando sentía un amor ciertamente pequeñito y que ya no sabía qué película buscarle ni qué regalo hacerle ni qué destino de un viaje sorpresa encontrarle para volver a encantar a su Gran Amor.
Y Patricia se encontró sola y lloraba aunque fuese sin lágrimas; de hecho, seguía sonriéndole a todo el mundo, fiel a su carácter. Se acordaba de su antigua pareja con pobre indiferencia. Ya había vivido esa situación anteriormente en el otro lado y, una vez, escuchando la voz de Marc Almond cantando "Torment", le dijo a sus amigas: "Otra vez a empezar de nuevo". Sí: había pensado proponerle a Fernando que no la visitara más.
¿Se han sentido ustedes Patricia alguna vez? En esta ocasión, el sensualista se pone melodramático y afirma solemnemente: Qué difícil es vivir, sobre todo, en el terreno sentimental. Ve a pocas familias felices de continuo, y oye a hombres y mujeres quejarse de su pareja ante sus amigos y aun ante desconocidos (parece que queda bien eso) o mintiendo bellacamente sobre lo maravilloso que es su significant other.Ve gente sola que busca afecto en páginas de Internet. Ve personas en febril búsqueda de horas de sexo con amor o sin él. Ve a amigos suyos atormentados por parejas que no parecen tener tiempo para quien les adora. Y se ve a sí mismo como uno de tantos que aspira a lo que, lo más seguro, no disfrute nunca.













En otros lugares, sin embargo, todo no es autovía. El planteamiento es "¿Comunicaciones para los automovilistas o Rehabilitación para drogadictos?" Llegado el momento vital en que -casi fundamental en estos tiempos- se dispone de coche -supuesta garantía de cierto status-, el más común de los consumidores aprieta con decisión la tecla que dice "Comunicaciones para los automovilistas".

