Bi Polar

lunes, 20 de noviembre de 2006

Una balanza de las antiguas

Vamos a jugar a equilibrios.

Vamos a colocar en la balanza de los deseos dos pesos muy distintos:

a) deseos de cariño y apretones b) deseos de sentirse libre y despejado

Y ahora vamos a jugar a añadir pesitos (¿besitos?) y pesos pesados. A ver quién gana.

(Uno debería estar preparando un examen. Pero esto motiva bastante más. Ha sido el fin de semana en la Alpujarra con un aire de lo más limpio después de las grandes lluvias. Ella le llamaba el desconecte)

En vez de trabajar, estoy con el juego de la balanza.

A quien le gustaba más la parte a), ahora resulta que coloca más pesos pesados en la parte b). Y ese que apostaba por lo de libre y despejado ahora le da por los apretones. Vamos a ver si nos aclaramos. O mejor no.

No se trata de reprimirse sino de controlarse, me acabas de decir.

Ah, claro es el miedo a perder la libertad o a la posibilidad de ganarla, de tenerla también en la mano. ¿Como besar la libertad? A lo mejor esta es la forma de poner en palabras el equilibrio inestable. Decidmelo vosotros.



3 comentarios:

theodore dijo...

Todos somos libres, siempre.Que el sentimiento no sea satisfactorio no quiere decir que no se haya escogido con libertad. Libertad de sentirse atado. Libertad de escapar. Libertad de encerrar. Libertad de cambiar los p(b)esitos de la balanza. Libertad de Liberar. Libertad Lamarque. Liberty Duran o Freedom Jorjamiguela?

Marianma dijo...

Libertaaaaaaaaaaaad, libertaaaaaaad sin iiiiiiiiiiiiiira; libeeeeeeeertad.
Da una especie de "repelú" perder posiciones. Las posiciones puede que no sean las mejores, pero si son, (de momento) las mas seguras. Si se desea cambiar, necesariamente es para encontrar una posición mejor, y hasta que no tienes la certeza de esa mejora, no quieres comprometerte, a entregar tu lealtad. Asusta la incapacidad ajena, la carga para siempre.
Querido amigo Polo, mi consejo es que disfrutes de lo disfrutable, y que procures transmutar lo no disfrutable. El estado de enamoramiento es un a gonía.

Eileen dijo...

One only wants freedom when the person who is kissing is not the person who is wanted I think. Then I am not a tactile person and would not like to be kissed and hugged all the time, does that mean I want freedom? Or do I just want my "space" when I don´t feel like kissing and cuddling?
Having said that, I would expect the person who is with me to accept my kisses and cuddles when I want to give them. Am I selfish?