¡Ep pañia es la mejor! ¿La mejor nación? ¿La mejor selección? ¿La mejor ensalada? ¿La mejor? Después de fruncir el ceño, el sensualista siempre se ha hecho preguntas al escuchar esta canción, que nos habla de un país casposo, turístico y vendible. Y eso que no tenemos sino palabras de simpatía hacia el Sr. Escobar.
La tierra del amor... Y se oye este ¿refrán?
Para un sensualista, esta copla es paradigma de lo cutre frente a la imagen de modernidad con la que prometen dotar a este país los gobiernos y presidentes de turno. Ardua y nunca terminada tarea, ya que tenemos diez motivos para suponer que ESPAÑA ES UN PAÍS CUTRE:
1. Los suelos de los bares -o establecimiento público más abundante en el solar patrio y que hace las veces de restaurante, discoteca, club social, confesionario, salón de TV, consulta psicológica y escenario de tertulias e incluso de atentados- están sucios (o guarros) y nos animan a que lo sigan estando por no hablar del estado de los servicios de los mismos...
2. Persiste un aire de superioridad en la ignorancia, que se traduce en un "Que inventen ellos", que viene a ser un "Ep·paña es laaa mejoooor" pero en culto. De ahí que se cometa la bar-ba-ri-dad de doblar las peliculas. De ahí se le tenga manía a lo francés -¡con lo que tenemos que aprender de ellos!-, a lo catalán -la palabra "español" es catalana- y a lo moro -sabiendo que nuestros rasgos son un poco marroquíes.
3. La clase media española padece un nivel cultural inferior al de, por ejemplo, la clase media latinoamericana. Ello explica que se desconozcan idiomas que no sean "el cristiano". ¿Letreritos en el cine? ¿Para qué? ¡Ah, que se nos olvida que no estamos tan habituados a la lectura! Porque ¿qué español no ha leído el Quijote? ;-)4. Se nota -lo decía un perspicaz bloguero hace poco- que uno ha llegado al Reino de España nada más oír las primeras VOCES del empleado o viajero nativo. ¿Cómo se explica la afición a expresarse a grito pelado? Se explica asi: es el país del ruido, del pueblo que rinde culto el estrépito. Pasa una ambulancia -o un coche de policía (tenemos muchos tipos de policía- con su ensordecedora sirena y el público sigue con la vista al vehículo admirado de la potencia sonora con que se anuncia una emergencia.
5. Hay una asombrosa adoración hacia LA MASA: un espectáculo está bien si las gradas están hasta la bandera (¡ooole!), una fiesta popular es chula cuando el personal está bien apretujado y un servicio religioso -con boda, mejor- merece la pena si hay gente que tuvo que quedarse de pie. He aquí el ejemplo adecuado:
Qué chulo, ¿eh?
6. La omnipresencia del fútbol y de la Iglesia Católica es, como mínimo, curiosa. Se da una atracción irresistible a ser del Madrí o del Barsa (no hay más equipos, no hay otra conversación) al tiempo que la palabra "cura" suscita interminables discusiones (vamos con la estaca o con la cruz detrás del sacerdote). Ah, claro que se alegra uno si La Roja (¿eufemismo?) gana todo lo ganable jugando bien, pues llevamos 8 Mundiales de Fúr-gol 8 de tantas promesas triunfales como de frustraciones y de juego ramplón. No, tranquilos, que no: que ya jugamos mejor.
7. Casi todo el mu
Pulsen y vean
8. A los celtibéricos e insulares les gusta hablar, conversar, charlar y cotillear. El teléfono móvil causa estragos en la piel de toro; es el verdadero Dios: está en todas partes y merece obediencia y sumisión. Hablar también significa no hacer sino quedarse en las palabras: conseguir que sea la nación con más leyes que no se cumplen.

9. La bandera nacional (se entiende que de España) es de una sosería supina con perdón de los que la enarbolan en estos días de fervor patriótico. Rojo, amarillo y, otra vez, rojo. Tres bandas horizontales. Menos mal que está el escudo aunque tampoco resuelve gran cosa. Con la Unión Ibérica estaría mejor:
10. El décimo motivo de la cutreidad se los dejo a ustedes. Seguro que pueden aportar su elemento cutre preferido. Nos hemos dejado uno de los gordos a propósito y quizá coincidamos.
¡Anda que esto! Bueno, como todos.
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