
Vivo por palabras, esto es, promesas, declaraciones, negativas.
Una relación (ya estamos otra vez) funciona como una empresa igual que me recuerdan los Pet Shop Boys en "Rent". Algunas de sus frases un poco recreadas...
Me vistes tú. Soy tu muñeco.
Me compras ropa. Me encanta.
Aquí estamos los dos, apoyándonos
en todo lo que vemos.
No me falta de nada. Qué fácil es.
Me compras de todo.
Pero ten en cuenta mis ilusiones y mis sueños
y el dinero que nos gastamos.
Te quiero porque me pagas el alquiler.
Me llamas por la noche por casualidad
y me regalas caviar.
Me llevas a un restaurante
y me hablas de lo importante que eres.
No nos peleamos nunca. Nunca contamos
el dinero que nos gastamos.
Te quiero porque me pagas el alquiler.
Te quiero porque me pagas el alquiler.
Qué facil es, qué fácil es.
Supongo que atrapamos el sentido irocínico de unas líneas que describen muchas relaciones. Así sí que es fácil.
Pero todavía no hemos llegado al fin de los sentimientos. No me refiero precisamente los de los lloros de los programas telebasura. Tengo la seguridad de que hay sentimientos insobornables.
Por eso... Miénteme, pero hazlo con sinceridad.
Dime que me quieres aunque sea mentira.
Puedes hacerme daño, pero mejor más tarde.
Suéltalo ya.
Le llaman amor.